sábado, 17 de diciembre de 2011

Una vida de locos. Parte 5

Era Domingo por la mañana, recibí una llamada de mi madre. No me podía creer lo que me estaba contando, se me cayó el alma al suelo. Empecé a llorar como nunca lo había hecho, sin poder parar. No salí de mi cuarto en todo el día ni si quera para comer, Brian me estaba llamando todo el rato no le cogí el teléfono. Llegó la noche, la madre de la casa entró en mi cuarto y me vio en la cama acostada llorando me dejó la cena encima de la mesa y se sentó a mi lado. Me preguntó que me pasaba pero no le pude contestar, estaba temblando, no podía hablar. Me dio un beso en la frente y se marchó. Al día siguiente me tuve que despertar para ir al colegio, llegué allí entré en la aula y esperé a que entrara el profesor. Cuando entró el profesor también lo hizo Brian, me miró, le miré y se acercó corriendo.
Brian: Por que ayer no me contestabas a mis llamadas? que te ocurre?
Tú: Brian, mejor vete. Luego hablamos
Me miró por última vez y se fue.
Al acabar la clase se acercó a mi y le expliqué lo que había pasado. El Sábado por noche, antes de que mi padre llegara a casa le resultó algo extraño en su empresa, como si alguien estuviera dentro, pero no lo entendía ya se habían marchado todos. Entró para investigar que sucedía, pero al día siguiente le encontraron muerte en el mismo lugar donde se encontraba por la noche. Mientras se lo explicaba me caían lagrimas no podía más, y cuando acabé de contárselo me acerqué a él y le abracé llorando desesperadamente , mientras él decía:
Brian: Lo siento, de verdad, lo siento. Voy a estar siempre a tu lado, te lo prometo.
Luego me acompañó a dónde vivía y subió arriba. Me quedé dormida apoyada en su pecho, me cogió y me llevó a mi cuarto, me tapó con las sabanas, cerró la puerta y se marchó.

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